Guerra De Melilla

El 9 de xunetu de 1909, un capataz y trelce trabayadores españoles fueron tirotiaos en el momento en que empecipiaben la xornada llaboral na construcción de la ponte sobre\’l ribayu de Sidi Musa, a unos 4.300 m de les llendes de Melilla, na llinia del ferrocarril mineru d\’esta ciudá a Beni Bu Ifrur, resultando fallecidos 4 d\’ellos. El resto llograron escapar y tornar a Melilla usando una llocomotora de la Compañía del Norte Africanu.

El equipo de salve, conformado por el crucero Isla de Luzón, llegó a la conclusión de que los seis habían sido ahora vendidos como esclavos. Los esfuerzos para reforzar las defensas de Melilla se incrementaron, singularmente en Punta de Cabiza y Punta Dolossos.

Marruecos Aprieta Su Tridente Sobre España: Ceuta Y Melilla, La Inmigración Y El Sáhara

Para la ejecución de estos planes, llegó entre el 30 de julio y el 8 de agosto la 2.ª Brigada Mezclada, del Campo de Gibraltar (la última de las brigadas mixtas movilizadas al principio de la guerra), y en los días siguientes la 1.ª División Orgánica reforzada, que viene de La capital española, que contaba con 8.175 hombres. Así el ejército de operaciones contaba el 15 de agosto con 35.507 efectivos. Más adelante, entre el 5 y el 14 de septiembre, llegaría otra División Orgánica (la 12.ª, con sede en Vitoria, que se renombró como 2.ª), con 8.182 hombres, y en los últimos días de la guerra la mitad de otra División. En el instante con más efectivos el ejército de operaciones contó con cerca de 42.000 hombres.

Guerra De Melilla

La mañana del 20 de septiembre de 1909 la División de Cazadores del general Tovar despliega frente a Taxdirt los batallones de cazadores de Cataluña, Chiclana y Tarifa. Tras intensos combates Tovar decide relevar de la vanguardia al batallón de Cataluña, y sustituirlo por el Tarifa. Utilizando el momento los rifeños intentan envolver al batallón que se se encontraba desplegando. Tovar ordena al Teniente Coronel Cavalcanti que auxilie al batallón Cuota con su Escuadrón de Caballería Alfonso XII dándole una total independencia de acción. Cavalcanti, con apenas 80 jinetes, mandó cargar hasta tres veces consecutivas contra los cabileños, despreciando la desigualdad numérica. Las operaciones militares españolas no se reiniciaron hasta el 20 de septiembre, porque como reconoció nuestro general Marina había que «rehacer el espíritu de aquella gente, bastante quebrantado», antes que volvieran a combatir. Tras el desastre del Barranco del Lobo y la Semana Trágica, el ejército español sufre una crisis de desprestigio.

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Los blocaos fueron ampliamente utilizados por las tropas españolas en las campañas del Rif en Marruecos a lo largo del primer tercio del siglo XX. Soldado D. Juan Valero García, casado, habitante de La capital española c/Olivar 19. Páez Jaramillo le ordenó que atravesar una loma llevando la orden de retirada al batallón de Llerena. En el sendero le sorprendieron tres moros, que lanzaron sobre el y le arrebataron el fusil. Valero se defendió heroicamente; pero hubiesen dado fin de los moros sin la oportuna llegada de seis soldados de Cazadores de Madrid, que mataron a dichos moriscos. Ingresado más tarde a los combates por paludismo aunque ya fuera de riesgo. “frente a los planes del gobierno de limitar las acciones a «castigar a las cabilas» causantes de las agresiones y establecer nuevamente «el orden y la calma» en el territorio, el general Marina, excediéndose en sus atribuciones, habría ido más allá de las órdenes recibidas con el avance de las tropas a Zeluán y el combate de Beni Bu Ifrur.

  • El día 18 de julio sucedió el primer combate esencial en el monte Si Ahmed el Hach, en el momento en que las cabilas atacaron las posiciones españolas.
  • En el combate del día 23 hubo trescientas bajas españolas, entre fallecidos y heridos.
  • En días consecutivos, menudean los enfrentamientos con francotiradores ocultos en las alturas que dominan las situaciones españolas.
  • El 22 los asaltos se aproximan a Melilla, por lo que para detener el avance enemigo se ordena una concentración del fuego artillero sobre el principal núcleo atacante.

El Rif, región de lengua y cultura bereber, pertenecía a la una parte de Marruecos conocida como Bled es-Siba o País del Desgobierno, donde la autoridad política del sultán no había sido nunca efectiva. Los rifeños, por tanto, no se consideraban implicados por los pactos que pudiese haber alcanzado el Majzen con las potencias de europa. El día 10 de julio el gobierno español, encabezado por Antonio Maura, decretaba la movilización de las Brigadas Mixtas de Madrid, Cataluña y el Campo de Gibraltar, además de otras entidades militares que complementarían a las Brigadas, para ser enviadas desde la península a Melilla.

La Danza De La Guerra De Melilla

Y los Jesuitas, que hicieron algo mas humano y constructivo, no le fueron funcionales a la Corona y los expulsaron encima. Instituciones como la Encomienda y la Mita, y asimismo los Yanaconas no pienso que fueran exactamente un elogio a la independencia con la degradación que significó el vasallaje en toda la historia colonial. La ignorancia de los pobres sometidos al tener una promesa de algo parecido a la libertad, si bien después los dejara como parias civiles hasta que la realidad los acogiese transcurrido un tiempo, era una oportunidad de algo mejor, y entendemos que la promesa es lo último que se pierde. Ese motor llevó a cientos de originarios a pelear en las guerras de la Independencia en América. Soy descendiente de gallegos y andaluces por mi lado materno, siendo mi bisabuela la que escapó desde Málaga de la leva de los pobres a lo largo de la década de para socorrer a su único hijo varón, esto es que la Guerra de Melilla marcó el origen de lo que soy actualmente. Al día después, una comisión de algunas cabilas se presentaba ante el general Marina pidiendo la protección de España, manifestación de que el estado del conflicto había cambiado. El gobierno decidió ese mismo día comenzar a sacar las tropas mandadas desde de la Península, y ordenar la elaboración de un plan para que, reduciendo el número de situaciones, pudiese sostenerse el dominio de los territorios, para lo que el contingente necesario se estableció al final en 20.500 efectivos, mucho más del triple de los que había en la Brigada de Melilla al principio de la guerra.

Guerra De Melilla

No obstante, los rifeños no se consideraban implicados por los acuerdos que pudiera haber alcanzado el Majzen con las potencias de europa. De esta manera el ejército de operaciones contaba el 15 de agosto con 35.507 efectivos.​ Mucho más adelante, entre el 5 y el 14 de septiembre, llegaría otra División Orgánica (la 12.ª, con sede en Vitoria, que se renombró como 2.ª), con 8.182 hombres, y en los últimos días de la guerra la mitad de otra División. El 9 de julio de 1909, un capataz y trece trabajadores españoles fueron tiroteados cuando iniciaban la jornada laboral en la construcción del puente sobre el barranco de Sidi Musa, a unos 4300 m de los límites de Melilla, en la línea del ferrocarril minero de esta ciudad a Beni Bu Ifrur, resultando muertos cuatro de ellos.

Es sabido que en las guerras es la visión de los ataúdes envueltos en banderas la que pone en los ojos de los ciudadanos el sufrimiento de los combates. Pero en la contienda del Sáhara no se vió ningún fallecido, ni de un lado ni de otro; es más, ni siquiera se han visto heridos. Ha sido el Polisario el que con más ahínco aseguró a diario que ha causado víctimas al enemigo, algo difícil de creer a menos que muestren el cadáver o aparezca un féretro. Los unas partes de guerra saharauis charlan aparte de “numerosos fallecidos, heridos y deserciones” del lado enemigo, a eso que los marroquíes replican que no han sufrido “ni pérdidas materiales ni humanas”. En esos primeros años, la inmigración marroquí, como la de algún otro origen nacional, se encontraba con un vacío legal y, a partir de 1985, con una norma migratoria únicamente restrictiva que no ofrecía canales creíbles de inmigración legal. Hasta 1991, la entrada en territorio español era fácil para la población marroquí, a la que no se demandaba visado, de la misma a los ciudadanos de otros países norteafricanos.

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